El río Guaruparu, que desde hace al menos siete meses no había cesado de correr por las calles de El Salado y El Valle de Pedrogonzález, volvió a su cauce natural, luego de los trabajos ejecutados por la Alcaldía de Gómez con recursos propios.
Previo informe y con la autorización de los rectores ambientales, la alcaldesa Yannelys Patiño ordenó la intervención de la cuenca, donde la carretera principal de El Salado interrumpía el paso del río, desviando sus aguas y ocasionando afectaciones en la comunidad durante los períodos lluviosos.

