La presión antrópica que recibe el medio natural del estado Nueva Esparta, desde hace más de 30 años, esta generando repercusiones que atentan contra la estabilidad de sus ecosistemas, lo que a su vez pone en riesgo la sostenibilidad del desarrollo socio-económico de la región.
El nivel de información y formación, que tiene la sociedad neoespartana sobre la ecología insular, es insuficiente para el desarrollo de programas apropiados de gestión ambiental que permitan enfrentar sus principales problemas ecológicos.
