Un grupo de científicos brasileños liderados por Alcides Leão, de forma muy ingeniosa, han utilizado fibras de las frutas como plátanos, piñas y cocos, para fabricar un plástico que es 4 veces más resistente que el hecho con petróleo.
El grupo se dio cuenta que las fibras de nanocelulosa cuentan con propiedades que pueden rivalizar con Kevlar (el material utilizado para fabricar los chalecos antibalas).
