20.4.10

La Madre Tierra reclama más atención en lugar de celebración



Este 22 de abril está indicado en los calendarios ambientales como el Día Mundial de la Tierra, y muchas organizaciones de diferentes países están planificando la “mega celebración”, no sabemos si como aliciente para un enfermo al que le falta muy poco para declararlo “desahuciado” y por lo menos logre ser feliz por un día, o como una acción más del ser humano que necesita “resarcir” el daño proferido a lo que más quiere y necesita, simplemente para calmar su ego, no para arreglar realmente el “daño”, porque lo que sí sabemos es que el mal que le hemos hecho a nuestro planeta es difícil de reparar y las consecuencias las estamos viviendo en carne propia. En el caso de la tierra viene muy a lugar la metáfora del papel arrugado que pretendemos volver a poner liso, por más que lo intentemos, no podremos nunca regresarlo a su estado original.

Ese día con seguridad vamos a ver en los periódicos amplios reportajes que nos recuerden por qué se creó la efeméride, recomendaciones para cuidar el planeta, marchas, jornadas de reforestación, ambientalistas entrevistados en programas de radio y de TV recordando el efecto del cambio climático, entrega de premios y reconocimientos, en fin, un día bien festivo.

Pero yo creo que el mejor regalo que le podemos dar a nuestro bello planeta llamado tierra, rico en manifestaciones de vida, es que nos comportemos como si todos los días fueran el día de la tierra. Que recordemos por ejemplo que no debemos botar la basura en la calle, y mucho menos en espacios naturales porque contaminamos, que de vez en cuando sembremos un árbol para poder combatir el efecto invernadero, que prefiramos reciclar la basura antes que quemarla, que de verdad asumamos hábitos de consumo de agua y de electricidad moderados conscientes de la crisis energética que vive el país y el mundo en general, que aunque parezca irracional o impensable tratemos de usar lo menos posible el vehículo y de vez en cuando nos traslademos en bicicleta, lo que yo llamo el “vehículo ecológico”, que disfruto tanto los fines de semana.

Amigos, según la última edición actualizada de la Lista Roja de Especies Amenazadas la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza de las 47.677 especies evaluadas, 17.291 están en peligro de extinción. Es decir que hemos puesto contra la pared el 21% de los mamíferos conocidos, el 30% de los anfibios conocidos, el 12% de las aves conocidas, y el 28% de los reptiles, el 37% de los peces de agua dulce, el 70% de las plantas y el 35% de los invertebrados.

Y aunque parezca inverosímil, a pesar de estar conscientes del daño que hacemos a las “otras” especies que habitan el planeta, día a día las noticias sobre la barbarie humana en contra de esos animalitos saltan a la vista, como saltaron un día el saqueo de huevos de tortugas en una playa en Colombia. En ese mismo país el Mono araña del Magdalena (Ateles hybridus) vive sus peores días. Con la perdida del 98% de su hábitat, es considerado el primate en más peligro de extinción de América. Localmente conocido como "Choibo" o "Mono Araña", el Mono Araña del Magdalena es endémico de Colombia y occidente de Venezuela y se encuentra en Peligro Crítico.

A pesar de la alerta que significa tener una “lista roja” de animales en peligro de extinción, es decir que podrían desaparecer de la faz de la tierra y no verlos jamás, únicamente en fotos o dibujos, el Gobierno de Canadá ha aumentado la cuota legal de hasta 388.200 ejemplares de focas arpa, grises y de casco, 100 mil más que el año pasado. Las autoridades canadienses aseguran que ni los animales sufren ni la especie está en peligro. Sin embargo, los grupos ecologistas lo consideran una matanza inhumana.

En otras latitudes, cada año millones de hectáreas de bosque y selva son destruidas para poder cultivar la palma aceitera, con terribles consecuencias para el medio ambiente. La destrucción de bosques está poniendo en peligro a algunas especies animales. La organización Proyecto Gran Simio denuncia que la población de orangutanes de Borneo se ha reducido a la mitad en los últimos diez años y en el caso de los orangutanes de Sumatra la situación es crítica. Ambas especies están en serio peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat.

Desde hace tiempo nos están diciendo que los polos se están derritiendo y a pesar de que lo vemos en video y todo, nos tiene sin cuidado las consecuencias. Sólo hasta que un día vemos en una página de internet que los indios kunas de Panamá se están preparando para el éxodo forzoso de lo que ha sido su hogar por cientos de años debido a que las pequeñas islas donde viven han ido quedando poco a poco bajo el agua. Y así podríamos escribir todo un libro con ejemplos de cómo el hombre está acabando cada día más con su hábitat natural y la única nave espacial que hasta ahora tenemos para permanecer vivos en este gran universo.

Yo no sé si la tierra de verdad quiera celebrar este jueves, a más bien quiera que la empiecen a cuidar un poquito, sin mucha alharaca, o por lo menos que la dejen en paz, porque las señales que da son más de una madre herida, adolorida y hasta rabiosa por la indignación que le causa el hecho de que a pesar de dar lo mejor de sí misma, sus “inquilinos” le pagan con tanto maltrato. La tierra se enfurece y hay terremotos en China, Haití y Chile, la tierra llora y hay inundaciones en Venezuela, Brasil y Ecuador, la tierra entra en cólera y sus heridas se convierten en volcanes por donde sale su magma enardecido para dejar un halo de oscuridad y tristeza que paraliza a medio mundo. Y me pregunto: ¿con este “clima”, hay razones para celebrar?

Irónicamente el tema de la conservación del ambiente ha entrado en el terreno político, y justamente en el inicio de esta semana comenzaron dos reuniones importantes sobre el cambio climático. Una en Washington en la que aparentemente se reunieron representantes de las 17 principales economías del mundo, pero se realizó a puerta cerrada; y la otra Tiquipaya, ubicada al centro de Bolivia, denominada la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.

Correspondió al presidente Evo Morales instalar el evento quien rápidamente criticó al “capitalismo”, al cual responsabilizó como primer causante del cambio climático. “Muere el capitalismo o muere la Madre Tierra, vive el capitalismo o vive la Madre Tierra", dijo Morales a los representantes de más de un centenar de países, principalmente de organizaciones sociales, de pueblos indígenas, fuerzas de izquierda y activistas del medio ambiente, además de representantes de 40 gobiernos.

Para los interesados en conocer cómo se va a celebrar el Día Mundial de la Tierra en nuestro país, pueden consultar la página web de la ONG Vitalis, la cual ha posteado un calendario con todas las actividades que le hicieron llegar desde diversos puntos de Venezuela. Ese día la ONG presentará la II Edición del Premio Nacional de Ecoeficiencia y Producción Limpia, durante una rueda de Prensa que se realizará en el Colegio Nacional de Periodistas de la ciudad de Caracas.

Premios

Por cierto que esta misma semana fueron entregados los premios Premios Goldman 2010 considerados los "Nobel" del movimiento ecologista. En esta oportunidad fueron reconocidos científicos de Estados Unidos, Cuba, Polonia, Camboya, Costa Rica y Suazilandia.

El cubano Humberto Ríos Labrada y el biólogo costarricense Randall Arauz con considerados por la fundación como "héroes ecologistas" de "las islas y las naciones-islas", y de América del Sur y Centroamérica, respectivamente.

Ambos comparten, junto a Thuli Brilliance Makama, de Suazilandia; Tuy Sereivathana, de Camboya; Malgorzata Górska, de Polonia, y Lynn Henning, de Estados Unidos, la defensa de batallas difíciles de ganar a favor del medio ambiente.

El premio, valorado en 150.000 dólares, reconoció campañas como la emprendida contra los desalojos forzados en zonas de conservación ecológica en África, liderada por Makama, o las soluciones de Sereivathana al conflicto entre seres humanos y elefantes en Camboya.

2 comentarios:

  1. Te felicito por el enfoque de tu escrito, no se si es bien avenido celebrar, pero lo que si siento es que tenemos una responsabilidad ineludible y es sembrar semillas de conciencia... no importa lo altruista de las acciones que tomamos, no importa que nos escuche una persona o miles, lo importante es trasmitir el mensaje de conciencia que impulse a la acción... por que lo que cada uno de nosotros haga SI CUENTA.!!

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  2. Un artículo muy completo e interesante. Me gustó mucho el título, ya es momento de tomas acciones concretas y dejar en segundo plano las celebraciones para con nuestro planeta.
    Saludos por la bitácora desde su blog amigo Natura _ Medio Ambiental en http://sine-die.blogspot.com

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